jueves, 2 de junio de 2011

"Si quieres escribir" de Brenda Ueland


"Todo el mundo es talentoso, original y tiene algo que decir". Así comienza el clásico de Brenda Ueland sobre la escritura y el proceso creativo, publicado por primera vez en 1938.

Carl Sandburg lo llamó "El mejor libro jamás escrito acerca de cómo escribir".

Este libro es eso y mucho más. Habla de tener valores, de creer ( en la imaginación y en su relación con la integridad personal) y sobre la valentía de llegar a entenderte y dejar improntas sobre el papel.

Brenda Ueland dijo: ³Siempre que hablo de ³escribir² en este libro, me refiero también a cualquier cosa que ames y quieras hacer o crear... Debes estar seguro de que tu imaginación y el amor están detrás de ello...".

Brenda Ueland fue la autora de dos libros, varios artículos y cuentos cortos, y también se dedicó, durante mucho tiempo, a enseñar a escribir. En sus 93 años de vida, publicó seis millones de palabras, fue condecorada por el rey de Noruega y estableció un récord internacional de natación (para mayores de 80 años). Decía tener dos reglas que seguía absolutamente: decir la verdad y no hacer nada que no quisiera hacer. Sus escritos y sus enseñanzas son convincentes por su espíritu fresco y maravilloso de independencia y alegría.

"Pero debemos tratar de encontrar nuestra Verdadera Consciencia, nuestro Verdadero Yo, el Centro mismo, pues es el único centro de primer orden para tomar decisiones.

Ahí reside toda originalidad, todo talento, todo honor, toda veracidad, toda valentía y toda alegría"


Dos razones que Brenda ha sacado a la luz: la verguenza y la autocrítica.

¿A quién puede importarle lo que escribo y sobre lo que escribo?, ¿estoy dando demasiado mi opinion o carece de valor personal lo que escribo?,… ¿sabéis a lo que me refiero?.

Brenda nos descubre algo que puede pasarnos a muchos a los que nos gusta escribir, hemos escrito algunas cosas, y nunca nos hemos convencido a nosotros mismos de que lo escribimos pueda tener algún valor, por lo que directamente lo mandamos al cajón del olvido sin dejar que otro lo juzgue para bien o para mal. Y si a eso le añadimos que, algunos, nos volvemos, (no quiero generalizar), pedantes y rebuscados a la hora de describir lo que queremos decir, perdiendo la pura creatividad, como un niño creando una obra de teatro para representar a sus padres,…y si además, en algún momento dado de la infancia se capó nuestra creatividad, se menospreciaron nuestras creaciones de niños, forzándonos a ser coherentes, a ser más realistas, a perder la inocencia,… “asesinos de talentos” los llama Brenda.

Sinceramente, bastante es que aún sigamos teniendo ganas de escribir. Y en mi caso, nadie ha cohartado mi libertad de expresión escrita, todo lo contrario. Pero mi propio trabajo me aleja de la pura y sincera creatividad, al intentar vender con sloganes lo que ni yo misma a veces compraría (no quiero decir con esto que el trabajo de publicista sea una patraña de mentiras, no tiraría piedras sobre mi propio tejado). Pero Brenda ya recomienda por algo en su libro “no escribáis como lo haría un publicista”. Pues lo que escribáis debe salir de dentro, continuaría… si vosotros no creéis en ello, dificilmente vuestros lectores se pondrán en la piel del protagonista.

Por supuesto siguen existiendo personas que sí mantienen esa confianza en sí mismas y en su capacidad creativa como para, algunas, deslumbrarnos con obras magníficas, otras, dedicarse dignamente a la profesión de escribir y ganarse la vida con ello… pero nadie pretende que todos lleguemos tan lejos. En mi caso, al menos, me conformo con seguir escribiendo de vez en cuando, sobre aquellas cosas que me gustan o me llaman la atención.

Porque, partiendo de la base de la que parte Brenda Veland, escribir engrandece el alma. Escribir ayuda a crear historias, ayuda a conocernos a nosotros mismos y y nos ayuda a ser mejores personas. ¿Con que excusa ahora, una persona a la que siempre le ha gustado escribir, va a dejar de hacerlo?.

Todo el mundo posee talento, puede ser original y tiene algo importante que decir.

Brenda Ueland (1891-1985). En 1938 y con sólo 47 años Brenda publicó su autobiografía con el título de "Yo. Memorias". Entre muchos pensamientos, escribe: "Esta es la explicación que me doy a mí misma. Es uno de los argumentos secretos con los que intento animarme. Si siento en el pecho un dolor que no se va, que, pongámos por caso, me llena de ganas de escribir una novela, pienso que ese dolor es importante y que tengo que escribir, porque existe la posibilidad de que el futuro se encuentre a nuestro alrededor (...), y ese dolor significa que me estoy acercando a un destino que debo seguir. Es decir, la orden de trabajar puede proceder de un arcángel y he de obedecerla, con la misma celeridad con que uno obedece a un jefe enfadado o a un marido nervioso."

Su lema siempre fue "memento vivere", nunca olvides de vivir.

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